Saravillo es el único pueblo del valle que se sitúa en la margen izquierda del río Cinqueta, que vertebra el Valle de Chistau.
Enclavado en pleno macizo de Cotiella y con unas vistas impresionantes hacia el desfiladero de la Enclusa, la parada aquí es obligatoria, tanto si te va a visitar la Basa de la Mora como si el destino final es la cabecera del Valle.
Un desvío a mano derecha, justo antes de la sucesión de túneles excavados en la roca que dan acceso a esta, te llevará hasta Saravillo en apenas cinco minutos.
Cuenta la leyenda que, en plena resistencia Cristiana contra la embestida Árabe, una princesa mora escapó de la guerra montaña arriba y se perdió en los alrededores del Ibón de Plan, donde su alma quedó atrapada para siempre.
Se dice que, la madrugada de la noche de San Juan, aquellas personas que se laven la cara con el agua del Ibón y cuyo alma esté limpia y libre de pecado, podrán ver a la hermosa princesa bailando sobre las aguas del ibón, recubierta de joyas preciosas y serpientes.
La Basa de la Mora o Ibón de Plan, tiene un acceso rodado por una pista forestal, en buen estado, que parte desde Saravillo y llega hasta el refugio de Lavasar. Desde allí, una suave caminata de una media hora, te llevará hasta la orilla de este magnífico ibón.
Transitar por la pista tiene un coste de 5€ por vehículo, que se pagan al inicio de la misma, en una máquina expendedora de tickets.